Ciclo de cine en el Felgueroso: “El Western de John Ford”

El Western de John Ford en el Felgueroso de Sama de Langreo

Desde el día 16 de septiembre, todos los martes hasta el 23 de diciembre, en el Cine Felgueroso de Sama de Langreo, se proyectará una serie de películas seleccionadas para el ciclo “El Western de John Ford”, en concreto, un total de quince.

El 31 de agosto se cumplieron 41 años de la muerte de John Ford, ese irlandés vocacional nacido en Maine en 1894. Decir de alguien que es el mejor en su oficio es tan difícil como arriesgado. Decirlo de John Ford lo es bastante menos.

Entre los años 1917 y 1966 John Ford rodó, según registros oficiales, 144 películas. Una cifra que está a años luz de lo que hoy día puede hacer cualquier director, y sólo al alcance de aquellos que identificamos como “pioneros”.

Además, la dirección de John Ford está plagada de obras maestras como en la de ningún otro, y además, de películas de esas que solemos calificar como “menores” pero que en realidad, no lo son en absoluto, tratando todo tipo de temas: comedias, dramas, de guerra, históricas, sociales, y por supuesto, westerns.

Cuando llegó el cine sonoro, Ford lo adoptó como algo sin mayor trascendencia, como haría después con el color o el formato panorámico. Y a pesar de lo cual, diría en una ocasión: “cualquiera puede hacer una película en color, pero se necesita ser un verdadero artista para hacerla en blanco y negro”. Y por supuesto, tenía razón.

En el documental “The american West of John Ford”, de Dennis Sanders, John Wayne recuerda la primera vez que Ford rodó en Monumental Valley. Es primera vez le llevó con él (por vez primera). Y fue entonces cuando llegó “La diligencia”(23/09), la quintaesencia de lo que ha de ser una película del oeste, su primer encuentro con John Wayne, y una historia perfecta perfectamente rodada, basada en el relato “Diligencia hacia Lordsburg”. A una presentación ejemplar de unos personajes tan arquetípicos como inolvidables, el jugador, la prostituta, la señorita, el comerciante de licor, el banquero corrupto, el médico borracho, y un fugitivo de la ley, (además el mayoral y su ayudante) se unía una música que permanece en la memoria para siempre, una fotografía luminosa, y algunos momentos irrepetibles, como esa parada de la diligencia por parte de Ringo Kid. La sorprendente perfección formal de la narración se desbarataba en la famosísima secuencia de la persecución de la diligencia por los indios, en la que Ford elegía saltarse todas las convenciones que dicta la ortodoxia.

La guerra terminó, pero la caballería del ejército seguía, esa otra gran familia fordiana donde hombres sencillos se recogen al calor de algo más grande que ellos y que les protege. Ejemplar su nunca oficial trilogía de la caballería, “Fort Apache” (14/10), “La legión invencible” (28/10), y “Río grande” (11/11).

Puede que Ford no hiciese sólo películas del oeste, o que estas no fuesen las más premiadas y reconocidas, pero un western de Ford es algo distinto: en el oeste, la leyenda es la que se imprime. Eso, que vemos ya en el final de “Fort Apache” y se verbaliza en “El hombre que mató a Liberty Valance” (16/12), el western sobre el final del western con aquella famosa frase: “Este es el oeste, y cuando la leyenda se convierte en realidad, se imprime la leyenda”.

En el oeste de John Ford, un coronel al que le quedan cuatro horas de servicio activo antes de jubilarse puede ordenar a un soldado que se presente voluntario para una misión no demasiado ortodoxa, o a un director de fotografía (Winton C. Hoch) se le exige filmar en plena tormenta aunque pusiera en la claqueta “protesto” y ganara un Oscar por ello. Las dos cosas ocurrían en “La legión invencible” (28/10), una delante de las cámaras, y la otra detrás.

En el oeste de John Ford, Wyatt Earp (Henry Fonda) pacifica la ciudad de Tombstone poniendo a raya a los Clanton y a la figura trágica de Doc Holiday, pero se azara con la hermosa Clementine, o le habla a su hermano asesinado en “Pasión de los fuertes” (07/10).

En el oeste de John Ford, la historia de una caravana de mormones, “Caravana de paz” (04/11), una película humilde y de bajísimo presupuesto, puede convertirse en la película favorita del director, y dar lugar a una serie de televisión, “Caravana”, medio en el que había debutado en 1955 con “Roockie of the year”.

En el Oeste de John Ford, un hombre, Ethan Edwards, puede aparecer desde el horizonte en unos de los más bellos comienzos de la historia del cine, para volver al hogar familiar, y emprender una enloquecida búsqueda durante años de su sobrina Debbie tras ser asesinada su familia, en “Centauros del desierto” (18/11).

En el oeste de John Ford, un Oficial de la Caballería, John Wayne puede lamentar una matanza, y un médico recordarle que en cada profesión va lo que cada uno ha elegido. Era “Misión de audaces” (25/11).

Y en el oeste de John Ford, un hombre cínico y descreído puede preferir enfrentarse a los Indios antes que al matrimonio. El ejército puede ser el hogar del “Sargento negro” (02/12), el sargento Rutledge, y John Ford puede hacer una película como “El gran combate” (23/12), que es un homenaje sentido y debido al pueblo indio…

Con estas películas aprenderemos de la gloria en la derrota, la dignidad de los humildes ante la adversidad, que la gente sencilla es siempre mejor que los poderosos, que una familia es mejor que uno solo, y que una de las cosas más dolorosas es perderla. Que la infancia es un terreno lleno de nostalgia y que en los horizontes del oeste se forjan las leyendas para imprimirlas.