Pozo San Luis y poblado minero de La Nueva

La constante preeminencia de las actividades mineras y metalúrgicas para todo el conjunto del Valle del Nalón todavía se puede destacar a La Nueva como paradigma de pueblo minero donde todo gira –incluso físicamente- alrededor del pozo San Luis.

La Sociedad Carbones de La Nueva fue la propietaria de esta explotación hasta su integración en HUNOSA. Esta sociedad, que ya explotaba el carbón a través de bocaminas o socavones, profundiza el pozo a finales de los años veinte. En el año 1930 se construye la sala de máquinas y el castillete. De ese año, aproximadamente, es un conjunto formado por viviendas y un antiguo economato. En 1935 se construye la lampistería y, finalmente en 1945, el edificio para la central eléctrica que se derribó en 1991.

Pozo San Luis en La Nueva Ciaño Langreo

La casa de máquinas, de autor desconocido, es con seguridad el edificio más atractivo de todos los dedicados a funciones productivas desde el punto de vista estético. La fachada principal consta de tres cuerpos, estando el central subdividido asimismo en tres calles; los dos cuerpos laterales alcanzan mayor altura y se dividen en dos pisos. La calle central y los cuerpos laterales acaban en remates escalonados. Estos remates se repiten en las fachadas laterales. Los cuerpos están separados por pilares que se coronan en pináculos barrocos de zinc, material utilizado en planchas para la cubierta y también en los adornos situados en los últimos escalones de los remates. Éstos se adornan con placas cerámicas en la fachada frontal.

El nivel de ornamentación desciende en el cuerpo lateral izquierdo, que no presenta placas de cerámica ni pináculos de zinc en sus extremos. La diferencia está motivada por fechas distintas de construcción ya que ese cuerpo lateral data de 1945.

Tipológicamente el edificio es una nave con sótano. Los cimientos y paredes del sótano son de hormigón, como también una desigual red de pilares cuya ubicación se debe suponer adaptada a los anclajes de las máquinas. El forjado entre el sótano y la planta de la nave se realiza por el sistema de perfiles metálicos y rocas de ladrillo. La cubierta recubre las habituales cerchas metálicas sostenidas por el muro y los pilares de ladrillo.

El empleo del zinc se debe poner en relación con la dependencia de Carbones de La Nueva respecto a la Real Compañía Asturiana de Minas que se dedicaba a la explotación de dicho metal en Arnao.

La profusión decorativa y el cuidado estético de la casa de máquinas inducen a pensar que su proyecto se debió a un arquitecto, ya que, como norma general, los ingenieros tienden a diseños menos académicos. Sin embargo, este dato no se ha desvelado al no localizarse el proyecto original ni disponer de otra noticia alternativa.

En cambio, sí se ha podido documentar la auditoría para el proyecto de 1934 del edificio destinado a lampistería –o lamparería, como figura en el proyecto-, que aparece firmado por el ingeniero director de la Sociedad. En el plano de alzado, la fachada principal presenta un remate escalonado de dos alturas que recuerda claramente a los de la sala de máquinas. La ejecución eliminó este remate, dando un edificio mucho más pobre que el principal del pozo donde intentaba inspirarse.

Con ese tipo de remate escalonado se construyó la central eléctrica que abandonó la plazoleta el pozo para ubicarse en la plaza del poblado. Su aspecto exterior se identificaba más fácilmente con la casa de máquinas, aunque sin llegar al enriquecimiento de aquélla. La central albergaba un grupo electrógeno que procedía de un barco o de un submarino, por lo que se conocía popularmente por El Submarino. Finalmente, su estado de ruina implicaba un peligro para los vecinos que pasaban por la plaza pública y se optó por la demolición en 1991, en una decisión nada acertada teniendo en cuenta el conjunto del que formaba parte y que con la construcción del Ecomuseo y tren minero del Valle de Samuño se ha confirmado.

El conjunto formado por viviendas y economato, también propiedad de Carbones de La Nueva, tiene su fecha aproximada de construcción en 1930, en clara relación con la profundización del pozo. Su función inicial fue la de cuadras para las mulas utilizadas en las labores mineras. Con dos plantas, la segunda se convierte en planta baja por la fachada posterior, posibilitando ese uso de cuadra. Posteriormente, en los años cuarenta desaparecen las cuadras y se añade una planta más en el proceso de reconversión a viviendas. Actualmente, una parte conserva esa función, mientras que otra está dedicada a equipamientos sociales colectivos. En estas edificaciones, el muro de ladrillo se reviste de mortero hidráulico pintado a dos colores para destacar las líneas de impostas y los recercados de los vanos.

Detrás de la casa de máquinas está el Socavón Isabel que es de finales del s. XIX y se debe ver como la instalación que precede inmediatamente al pozo al dar entrada a la galería que se desarrollaba en el primer nivel del a mina de montaña. Está construido en ladrillo y piedra.

Otro socavón de similares características que fue obra de la misma empresa está, valle abajo del Samuño, a la altura del pozo que recibe el nombre del río. En éste la piedra es el material predominante. Recibe el nombre de Emilia y su fecha de construcción coincide con la del socavón Isabel. Constaba de dos pisos, pero instalaciones posteriores cercenaron su parte superior. A pesar de su mal estado de conservación, son dos ejemplos reseñables de bocaminas tratadas con amplitud y vistosidad.

En la misma plazoleta del pozo Samuño hay otra bocamina más antigua, de 1892, en piedra y con arco de medio punto. Representa el modelo de bocamina más usual que remite al modelo utilizado en las entradas de los túneles de los ferrocarriles mineros, como el existente en el pozo Fondón.

Volviendo al poblado de La nueva, además de los elementos ya descritos, aparecen varios grupos de viviendas obreras que dan al pueblo ese carácter de minero por excelencia, ya que representan una parte muy elevada del caserío. Muchas de estas viviendas –recogidas también bajo la denominación genérica de cuarteles- han sido objeto de variadas transformaciones que ocultan en parte su fisonomía original. El grupo más moderno, la barriada Uría, es posterior a 1940 y se configura como un ejemplo de cuarteles adosados por medianera de dos en dos, en los que el acceso a la planta alta se plantea por medio de una escalera exterior que comunica con un corredor en la fachada principal.

La vivienda del médico, la iglesia o las antiguas casas de las mulas son otros elementos que se pueden apreciar en el entorno de La Nueva.

 

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Pozo San Luis y poblado minero de La Nueva

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